Mascotas históricas del Mundial de Fútbol

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Desde hace más de 50 años del Mundial de Fútbol, la presencia de las mascotas ha sido un elemento de branding constante en todas sus ediciones. Para escoger a la mascota la edición del mundial de fútbol 2018, se realizó un concurso en el que tres estudiantes de diseño rusas fueron escogidas finalistas entre una multitud de jóvenes que postularon sus propuestas, lo que convirtió a este elemento de marca en una oportunidad para empezar a involucrar a la audiencia con el campeonato.

Todas las mascotas han sido humanizadas pues su objetivo es convertirse en un elemento que permita crear empatía con los aficionados de forma divertida. Y la variedad de mascotas que han existido va desde extraterrestres, como Ato, Kaz y Nik que fueron las mascotas del mundial Corea Japón 2002, hasta figuras abstractas como Ciao, en el mundial de futbol celebrado en Italia en 1990.

Zabivaka y sus predecesores animales

Entre las tres propuestas, el elegido fue Zabivaka, un simpático lobo que viste los colores de la selección de su país, cuyo nombre significa “pequeño goleador”. Se suma a las filas de los animales humanizados que han sido elegidos como mascotas para un mundial de fútbol junto a Fuleco, el armadillo en peligro de extinción de la edición pasada; Zakumi, el leopardo africano de 2010; el león Goleo VI, que acompañaba al balón parlanchín Pille en el mundial de fútbol de Alemania 2006; Footix, el gallo de la edición Francia 1998; Striker, el perro americano de 1994… y Willie, el león pionero del mundial de fútbol celebrado en Inglaterra en 1966, que fue el primer torneo en el que hubo una mascota.

Mascotas humanas y vegetales

En la década de los 70, el mundial de fútbol tuvo mascotas humanas: Juanito, un niño mexicano que vestía el uniforme de su selección y tenía el sombrero mexicano típico fue la mascota del año 1970; Tip y Top, los dos niños del mundial de Alemania 1974, y Gauchito, el niño argentino de 1978.

Naranjito, la mascota del mundial España 1982 que se convirtió en la única fruta protagonista de una edición del campeonato, tuvo mucho éxito entre la audiencia lo que llevó a que tuviera su propia serie televisiva y a que, aún hoy, sea una de las favoritas entre los coleccionistas. Otra propuesta proveniente del mundo vegetal fue Pique, un chile jalapeño con un sombrero charro, que animó la edición de México 1986.