¿Funcionan los comprimidos para la intolerancia a la lactosa?

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La intolerancia a la lactosa comprende un conjunto de síntomas gastrointestinales que aparecen después de la ingestión de la lactosa, el azúcar de la leche. Para definir el tratamiento de este trastorno es importante entender su causa primaria. De lo contrario, el uso de comprimidos para la intolerancia a la lactosa podría no resultar eficaz.

En la mayor parte de los casos, esta condición se debe a una deficiencia de lactasa, la enzima que digiere la lactosa. Generalmente no produce daños permanentes en el tracto gastrointestinal, sino que sus síntomas son transitorios y solo cuando se consume una cantidad excesiva de leche. Otras condiciones que generalmente hacen creer que la persona sufre de intolerancia a la lactosa son: la enfermedad celíaca u otros tipos de sensibilidad intestinal, la alergia a la leche, la enfermedad de Crohn o el sobrecrecimiento bacteriano.

El consumo de leche es relativamente reciente en términos de la evolución humana. Es por eso que, aunque varias mutaciones genéticas han aumentado la tolerancia a la lactosa en la edad adulta, un gran porcentaje de la población del mundo sigue siendo intolerante en mayor o menor grado. Estas mutaciones no están presentes particularmente en las poblaciones asiáticas y africanas, pues fue en Europa donde hace alrededor de 11.000 años empezó el consumo de leche y se produjo la adaptación del organismo.

Prueba de intolerancia a la lactosa

Antes de considerar la compra de comprimidos para la intolerancia a la lactosa, hay que asegurarse de la deficiencia que se presenta. Existen muchas pruebas para saber si una persona puede ser considerada intolerante a la lactosa. Desde el punto de vista genético, existen kits de prueba de intolerancia a la lactosa que verifican la presencia de dos polimorfismos: el C/T 13910 y G/A 22018, localizados en el gen MCM6, a partir de muestras de sangre o de saliva del paciente.

También se puede evaluar la respuesta glucémica a una sobrecarga de lactosa suministrada intencionalmente a intervalos regulares, aunque el resultado no es suficiente por sí solo. Otra prueba de intolerancia a la lactosa es medir el nivel de hidrógeno espirado luego de ingerir la lactosa, pues este se produce en el intestino grueso cuando la lactosa no es absorbida correctamente. En algunos casos, la prueba del hidrógeno se acompaña con una biopsia intestinal.

Intolerancia a la lactosa: síntomas

La intolerancia a la lactosa presenta síntomas transitorios que pueden incluir: naúseas, hinchazón abdominal, dolor abdominal, distensión abdominal, borgorigmos, flatulencias, diarrea, heces con olor fétido y en los casos más graves incluso pérdida de peso por las frecuentes deposiciones.

Comprimidos de lactasa

La deficiencia primaria de lactasa es considerada normal en los adultos y se controla reduciendo la ingesta de lactosa con alimentos alternativos, o en dosis menores para promover la tolerancia. Sin embargo, cuando es secundaria, los comprimidos para la intolerancia a la lactosa pueden ser eficaces. En líneas generales, se trata de complementos alimenticios que proporcionan cantidades variables de lactasa exógena para cubrir la deficiencia del propio organismo.

A pesar de que no son considerados fármacos, es recomendable consultar con un médico todo lo referido a la dosificación para evitar efectos no deseados.