Frases que se deben evitar para no herir la autoestima de los niños

0
156

Especialmente para los padres jóvenes y primerizos es un desafío enfrentar la crianza de un hijo. No existen manuales, no hay instrucciones para alcanzar un resultado preciso y no siempre se cuenta con modelos adecuados a seguir en lo que respecta al trato de un niño. En líneas generales, los padres deben inculcar disciplina, fortalecer la autoestima de los niños, dedicar tiempo suficiente para conocerlos y ayudarlos a forjar su personalidad, demostrarles su amor incondicional, pero sobretodo deben comunicarse de forma adecuada.

Mientras crecen, los niños son muy moldeables y recibir mensajes equivocados puede crear estructuras equivocadas en su pensamiento que después podría ser difícil resolver en etapas sucesivas de su vida.

No hay lugar para las comparaciones

Cada persona es única e irrepetible, por trillado que pueda sonar. Es un error comparar a los niños con sus hermanos –“deberías ser como tu hermano/a”-, con sus amiguitos, e incluso con sus propios padres en el pasado –“cuando yo tenía tu edad…”- o en el presente –“eres idéntico a tu padre/madre”- pues crean en la psicología del niño una necesidad de competir contra un estándar establecido y no de mejorarse a sí mismo. Esto sin contar con la negatividad presente en estas afirmaciones que pueden causar que la autoestima de los niños salga herida y estos desarrollen sentimientos negativos hacia las personas con las que son comparados.

Las amenazas tampoco son bienvenidas

Es incorrecto decirle a un niño que no hace nada bien cuando algo le sale mal, pero si a eso se le suma el hecho de que tendrá que enfrentarse a consecuencias negativas en el futuro –“ya verás cuando llegue tu padre/madre”, “si sigues así no lograrás nada en el futuro”, “ya verás cuando lleguemos a la casa”- las consecuencias pueden ser aún devastadoras pues el niño no se sentirá seguro de sí mismo y tendrá miedo de seguir intentándolo por la posibilidad de fracasar.

La personalidad se debe desarrollar libremente

Parte de la autoestima de los niños deriva del hecho de sentirse libres de expresar su propia personalidad. Si al niño se le dice “no llores que no es para tanto”, “me cansas”, “deja de hacer preguntas tontas” o, peor aún, “me avergüenzas” puede ser devastador. El niño relacionará la expresión de sus sentimientos y/o conductas con un impacto negativo sobre las personas que ama y podría tender a aislarse y a empezar a quedarse con todo para sus adentros, lo cual a futuro puede tener consecuencias fatales en los casos más extremos.