El ajo: perfecto para condimentar la propia salud

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La gastronomía española es rica de especias e ingredientes que dan un sabor muy particular a muchos de sus platos, quizás gracias a la influencia árabe. Una de estas especias es el ajo: amado por muchos, menos apreciado por tantos otros. Se trata de un ingrediente habitual en muchas de las comidas que también puede mejorar la salud en muchos aspectos.

Incorporarlo a la dieta es muy sencillo por las diferentes presentaciones en las que se lo puede encontrar. Los dientes de ajo crudo o los concentrados son las mejores opciones pues son las que contienen la alicina, su principal compuesto activo. Pero también se puede encontrar como ajo en polvo o suplementos como extracto o aceite de ajo.

Ajo como elemento para la prevención

Ayuda a relajar los vasos sanguíneos y mejora el flujo sanguíneo, debido a que promueve la producción de ácido sulfhídrico y así reduce la presión arterial, por lo que es excelente para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Es excelente para eliminar líquidos y toxinas por su efecto diurético. Aunque no es recomendado para personas de estómago sensible, puede ayudar a una mejor digestión y a eliminar las bacterias del sistema digestivo, lo que le permite prevenir las inflamaciones. Tan positiva es su influencia en este sentido que muchos estudios sugieren que pudiera tener incluso propiedades anticancerígenas.

Ajo como elemento para curar

Como se mencionó antes, la alicina es el principio activo del ajo y de ella se derivan muchas de sus propiedades. Es un potente antibiótico, excelente para lidiar con los microbios y bacterias responsables de enfermedades respiratorias y digestivas. Es también un poderoso fungicida y un poderoso antiviral, cuyos efectos positivos incluso se han visto en pacientes con VIH.

En conclusión…

Las propiedades medicinales del ajo han sido más que confirmadas por la ciencia. Se sabe que puede impactar positivamente los niveles de colesterol, la presión sanguínea, el rendimiento físico, la digestión e incluso prevenir las enfermedades cardiovasculares. Es mejor consumirlo crudo para aprovechar al máximo todas sus propiedades, incluso en cápsulas que podrían brindar los beneficios también a las personas que no toleran su sabor.