Cajas registradoras: indispensables en cualquier negocio

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Cajas registradoras: elementos indispensables en cualquier negocio. Las cajas registradoras, en los últimos tiempos han tenido que adaptarse para seguir cumpliendo su función en conjunto con muchos otros elementos que se han sumado a la gestión de las ventas. Si en el pasado, su función era la de registrar las ventas y conservar el dinero seguro, ahora deben ser dispositivos capaces de interactuar con puntos de venta electrónicos, con sistemas informáticos de inventario que se actualizan en tiempo real y con interfaces táctiles, por ejemplo. Las cajas registradoras ya no solo deben mantenerse adecuadas a las regulaciones comerciales de cada país, sino también a las exigencias tecnológicas del mundo moderno.

Cajas registradoras: apuntes sobre su historia

Los avances tecnológicos responden a determinadas necesidades. Las cajas registradoras, por ejemplo, respondían a la necesidad de tener un instrumento de control automático sobre el flujo de caja. En 1879, James Ritty inventó el primer modelo que patentó cuatro años después. Era el propietario de un salón en Estados Unidos y quería un aparato que lo ayudase a tener más control sobre sus ganancias y así evitar que sus empleados lo estafasen.

Luego de ceder los derechos de patente, la National Manufacturing Company mejoró la idea original incorporando un rollo de papel para dejar constancia de los movimientos a través de los recibos. Y a partir de este momento, las cajas registradoras han evolucionado hasta convertirse en lo que vemos hoy en cualquier negocio.

Cajas Registradoras: componentes y funcionamiento

Las funciones de las cajas registradoras son: almacenamiento, registro y control fiscal. En sus primeros tiempos, el cajón para almacenar el dinero estaba cerrado con llave y su apertura estaba conectada a un sistema mecánico que emitía un sonido de aviso, como mecanismo de control para evitar los robos. En sus inicios, la actividad comercial no era tan intensa como lo es en la actualidad y las cajas registradoras eran aparatos mecánicos y nada más. Con el pasar del tiempo, la facturación de las ventas se hizo obligatoria y hubo que mejorarlas para que fuesen útiles para el registro de la actividad y para que también los clientes pudiesen obtener un documento que demostrase la compra. Esto fue especialmente útil para que las autoridades pudiesen recaudar más eficientemente los impuestos relacionados con las ventas.

Con el auge de las computadoras personales, llegó la posibilidad de añadir nuevas funciones para automatizar aún más la actividad comercial. Fue posible añadir software para el manejo de inventarios, lectores de códigos de barras y de tarjetas magnéticas, y de conectarse en red, para adaptar las cajas registradoras a las necesidades de los negocios de hoy en día. En la actualidad, las cajas registradoras también poseen microchips imposibles de violar que registran las transacciones y que pueden ser verificadas por los inspectores fiscales, lo que las convierte en un dispositivo útil desde todo punto de vista.