Bolsas biodegradables: beneficios para el medio ambiente

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A menos que vuestra familia sea muy numerosa, es normal que la basura del hogar nunca alcance niveles alarmantes. Las mismas bolsas que se usan para traer los víveres a casa terminan usándose como bolsas de basura y amén. Sin embargo, cuando se piensa a gran escala, los efectos de la basura se hacen alarmantes. La contaminación ambiental causada por las bolsas de plásticos es precupante, por esto la producción de bolsas biodegradables está creciendo.

Según un informe de UNEnvironment, se producen 5 billones de bolsas de basura desechables al año. Y, en líneas general, el 50% del plástico producido en el mundo está diseñado para un único uso. Si estos números no cambian, la previsión es que en 2050 habrá más plástico que peces en el océano. Es hora entonces de pensar que podemos hacer para evitarlo desde nuestra propia esfera personal.

Bolsas de basura tradicionales vs. Bolsas biodegradables

Las bolsas de basura están generalmente hechas de resina de polietileno de baja densidad. Este material se degrada muy lentamente, pues puede tomarse hasta 500 años. También hay que tomar en cuenta que puede fragmentarse en micro residuos que, aunque pequeños, representan un riesgo para la flora y la fauna marina. Por otro lado, las bolsas biodegradables están hechas de plástico biodegradable y pueden ser degradadas o metabolizadas por organismos naturales.

Existen varios niveles de biodegradabilidad, pero en general el plástico biodegradable proviene de fuentes naturales. Por ejemplo, por la fermentación mediada por algunos microorganismos que luego pueden metabolizarlo. Se trata de un material que luego puede asimilarse en los suelos, el agua, convirtiéndose en dióxido de carbono y biomasa. En el caso de las bolsas biodegradables al 100%, el proceso de degradación empieza apenas 18 meses de la disposición final.

Utilidad de las bolsas biodegradables

Con esta información en mente, la ventaja ambiental que representan las bolsas biodegradables es clara. Sirven para contener los residuos sólidos orgánicos y destinarlos al compostaje, en sistemas diseñados correctamente. No sería correcto presentarlas como la panacea para resolver los problemas del plástico por sí mismas.

Sin embargo, muchos países las han incorporado en planes más complejos de recuperación y recolección de desechos para garantizar resultados. Lo mejor de todo es que las leyes de algunos países están llevando las bolsas biodegradables a las manos del consumidor final, para hacerlo todo más sencillo. Se las puede encontrar en los negocios de verduras, en charcuterías y en negocios de jardinería. Y si no bastasen, también son fáciles de comprar en línea para empezar poner el propio granito de arena por un ambiente mejor.